Necesitamos educarnos en el conocimiento de nuestra Constitución de la República. Muy pocas personas conocen en realidad el contenido de nuestra ley fundamental, y por consiguiente, este desconocimiento nos ocasiona en lo individual y hasta colectivamente graves riesgos de no disfrutar y exigir nuestros derechos, así como también no cumplamos de manera adecuada con los deberes constitucionales que también se prescriben para los individuos y la sociedad en conjunto.
Se publicó hace unos doce años, con una forma fácilmente comprensible el Catecismo Constitucional del Licenciado Ramiro De León Carpio, el cual nos parece adecuado para introducir de forma sencilla algunos conceptos básicos sobre la Constitución, conceptos que son necesarios conocer para ir fortaleciendo nuestra participación ciudadana en un país como el nuestro que en un tiempo menor al de un cuarto de siglo aun hace intentos por estabilizarse en la práctica y convivencia de un sistema verdaderamente democrático.
Nuestra constitución politica es la ley más importante a cuyo alrededor giran todas las demás leyes de la república. Es la ley fundamental que sirve para establecer los principios y los derechos de los guatemaltecos y para establecer la organización jurídica y politica del Estado de Guatemala. Se dice que es la ley suprema de Guatemala, porque todas las normas contenidas en la constitución pueden ser desarrolladas por otras normas y otras leyes, pero nunca pueden ser contrariadas o tergiversadas, es decir, que sobre la Constitución no existe otra disposición o ley superior a ella.
Toda nación y toda sociedad para poder vivir y desarrollar sus actividades y para poder convivir unos con otros (ricos, pobres, alfabetos, analfabetos, indígenas, ladinos, patronos, trabajadores, civiles, militares, etc.) necesitan de una organización jurídica y politica y de unas reglas de conducta humana que tienen que ser cumplidas por todos y en caso de no hacerlo hay sanciones por ello. Guatemala es una nación formada por diferentes tipos de personas, pero todos ellos con algo en común: son guatemaltecos y por lo tanto al igual que las otras naciones necesita de esa organización y de esas normas para poder convivir. Precisamente la Constitución de la república es la que cumple con este papel fundamental de establecer esas reglas y esas normas de conducta para que todos los habitantes de Guatemala puedan vivir y desarrollar sus actividades en paz, con justicia y con libertad. Y es así como la constitución sirve de base y de cimiento solido para construir sobre ella la democracia auténtica y los regímenes de legalidad para la vida de los habitantes de Guatemala. Sin ésta ley superior llamada Constitución Politica de la República de Guatemala, los guatemaltecos y en general los que habitan este país no podrían llevar una vida en comunidad, sino que habría desorden y ninguno mandaría ni obedecería, por el contrario ganaría únicamente el más poderoso como en la época primitiva.
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lunes, 17 de marzo de 2008
viernes, 14 de marzo de 2008
Los derechos humanos individuales
Los derechos humanos individuales son los que están unidos a todos los seres humanos y no se separan, son los derechos fundamentales del hombre como una conquista al poder público, o sea aquellos a los que el pueblo tiene derecho ante cualquier gobierno del mundo por el solo hecho de haber nacido como seres humanos (hombres o mujeres). Son aquellos derechos que el hombre y la mujer tienen y que ningún gobierno justo puede dejar de respetarlos. Son los que han nacido del propio derecho natural y de la inteligencia del ser humano.
Desde la época primitiva los primeros seres que habitaron sobre la tierra se fueron dando cuenta poco a poco que no podían seguir matándose unos a otros, arrebatándose la comida que cazaban, faltándole el respeto a la mujer que vivía con otro, en fin se dieron cuenta que había ciertos derechos que por naturaleza e inteligencia humana tenían que respetarse, fundamentalmente el derecho a la vida. Se dieron cuenta que nadie estaba autorizado para quitarle la vida a otro, ni para no respetar su libertad, ni para tratar mal a otro semejante o a otro hermano, así fueron naciendo por propia naturaleza los derechos humanos individuales que hoy están establecidos en nuestra Constitución.
Los derechos humanos constituyen el derecho a vivir una vida digna en todos los aspectos.
Desde la época primitiva los primeros seres que habitaron sobre la tierra se fueron dando cuenta poco a poco que no podían seguir matándose unos a otros, arrebatándose la comida que cazaban, faltándole el respeto a la mujer que vivía con otro, en fin se dieron cuenta que había ciertos derechos que por naturaleza e inteligencia humana tenían que respetarse, fundamentalmente el derecho a la vida. Se dieron cuenta que nadie estaba autorizado para quitarle la vida a otro, ni para no respetar su libertad, ni para tratar mal a otro semejante o a otro hermano, así fueron naciendo por propia naturaleza los derechos humanos individuales que hoy están establecidos en nuestra Constitución.
Los derechos humanos constituyen el derecho a vivir una vida digna en todos los aspectos.
jueves, 13 de marzo de 2008
Alfil
Este periódico digital surgió para hacer posible una cultura de informar con criterio libre y espontaneo, para decir lo que no es posible decir en esta sociedad nuestra tan comprometida con el silencio obligado.
Se llama Alfil la pieza del juego estratégico ajedrez. El Alfil es digamos “el consejero del rey”, pero también Alfil es un oficial del ejército o un funcionario medio, por eso en algunas lenguas se llama el obispo. Originariamente era un elefante (cosa que hace pensar que Aníbal no debió ser el único que dio un uso militar a este proboscidio); de hecho el nombre castellano proviene del árabe "al fil", "el elefante" (marfil significa hueso de elefante). La pieza es una figura que representa una persona estilizada, de estatura media, normalmente con mitra o yelmo. Traza su trayectoria sobre la diagonal del tablero y es interesante, porque siendo del bando blanco o negro, es el que más radio de acción posee en el espacio táctico del tablero configurado de 64 escaques o casillas -ocupando 32 de estas- en la que se libra una batalla bélica comprometida por reglas claras de un juego en el que alguien vence sin herir a su adversario y en donde prevalece la generosidad que no permite burlarnos de alguien a quien hemos derrotado. Es lo que ha de ser algún buen día la democracia un juego de caballeros. A propósito de significados en francés se llama “Fou” que es un bufón o loco, esto dice mucho de su naturaleza versátil, digamos a menudo discontinua, como la naturaleza de lo cierto que difícilmente se estaciona en lo absoluto.
Este periódico quizá debió tener un nombre diferente, lo más aproximado a algo más profundamente sencillo, alguien dijo Cayuco, por qué no si también navega sobre superficies parecidas a las del oficio de escribir noticias que es semejante a la incertidumbre en un pais que no está acostumbrado a la verdad porque lo subyugan, atormetan y socavan egoismos ancestrales.
Bienvenidos los que sientan el anhelo por escribir de verdad.
Se llama Alfil la pieza del juego estratégico ajedrez. El Alfil es digamos “el consejero del rey”, pero también Alfil es un oficial del ejército o un funcionario medio, por eso en algunas lenguas se llama el obispo. Originariamente era un elefante (cosa que hace pensar que Aníbal no debió ser el único que dio un uso militar a este proboscidio); de hecho el nombre castellano proviene del árabe "al fil", "el elefante" (marfil significa hueso de elefante). La pieza es una figura que representa una persona estilizada, de estatura media, normalmente con mitra o yelmo. Traza su trayectoria sobre la diagonal del tablero y es interesante, porque siendo del bando blanco o negro, es el que más radio de acción posee en el espacio táctico del tablero configurado de 64 escaques o casillas -ocupando 32 de estas- en la que se libra una batalla bélica comprometida por reglas claras de un juego en el que alguien vence sin herir a su adversario y en donde prevalece la generosidad que no permite burlarnos de alguien a quien hemos derrotado. Es lo que ha de ser algún buen día la democracia un juego de caballeros. A propósito de significados en francés se llama “Fou” que es un bufón o loco, esto dice mucho de su naturaleza versátil, digamos a menudo discontinua, como la naturaleza de lo cierto que difícilmente se estaciona en lo absoluto.
Este periódico quizá debió tener un nombre diferente, lo más aproximado a algo más profundamente sencillo, alguien dijo Cayuco, por qué no si también navega sobre superficies parecidas a las del oficio de escribir noticias que es semejante a la incertidumbre en un pais que no está acostumbrado a la verdad porque lo subyugan, atormetan y socavan egoismos ancestrales.
Bienvenidos los que sientan el anhelo por escribir de verdad.
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